Última actualización el Martes, 11 de Agosto de 2009 16:33
CARNAVAL DE NEGROS Y BLANCOS
Una de las fiestas más auténticas del país y la de mayor sabor popular es, sin duda, el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto. Por ello, junto con el Carnaval de Barranquilla, fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación y, por sus calidades, va en camino de convertirse en Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.
Si bien el carnaval tiene dos días centrales: el cinco de enero, Día de los Negros y el seis, Día de los Blancos, las festividades se inician desde el 31 de diciembre con el desfile de Años viejos.
El tres de enero hay dos eventos los niños herederos de la cultura regional, y por la tarde, el canto a la tierra, encuentro de grandes coreografías que con música y danza hermanan la identidad andina.
El Cuatro de enero hace su entrada triunfal a la ciudad, la Familia Castañeda, un desfile alegórico cargado de alegría y muestras de hospitalidad con quienes visitan a Nariño.
El cinco de enero es día de total extraversión. Desde muy temprano, hasta caer la noche, se juega con cosméticos en los que predomina el negro. El "toque" de cosmético es una muestra de afecto, de cariño y de respeto.
El seis es apoteósico Es el día de blancos y se juega con talco. El desfile de murgas, comparsas, disfraces individuales y monumentales carrozas es muestra patética de la creatividad, del ingenio, la agudeza y la sensibilidad del pastuso. Son escenarios rodantes extraídos del imaginario popular.
A más de la riqueza artística, del colorido, de la música, del baile, del goce colectivo, el Carnaval de Pasto tiene dos características singulares: la primera, el no ser excluyente o cerrado, pues nada se organiza en clubes, todo se hace en la calle, en espacios abiertos propicios para la Integración; la segunda, su carácter pacífico, resultado de la naturaleza cultural del pastuso: hombre de paz, amable, hospitalario y comedido.










